LAS RABIETAS EN LOS GEMELOS

Coks Feenstra · Psicóloga Infantil

8 de mayo de 2026

LAS RABIETAS EN LOS GEMELOS

Los gemelos pasan la fase de rabietas simultáneamente.  Esto supone un gran desafío para los padres. Por eso elaboraré varios consejos. Pero primero, una explicación sobre la función e importancia de la rabieta.

¿Qué es una rabieta?

Una rabieta es una explosión emocional: el niño la tiene cuando no consigue hacer algo o se lo prohíbe algo. Se enfada, se tira al suelo, llora, da patadas y llora fuerte. Desde un punto de vista psicológico, las rabietas son una señal de un desarrollo emocional saludable, un signo de apego positivo. Al fin y al cabo, el niño tiene rabietas, estando con sus padres y mucho menos con otras personas o en la guardería.  No es un signo de inestabilidad emocional, solo una incapacidad para controlar las emociones. Lo va a aprender con el tiempo. Las rabietas desaparecen por sí solas y tienen un efecto positivo: enseñan al niño a manejar el estrés. Un niño con rabietas violentas suele tener un carácter fuerte.

Sin embargo, si las rabietas son casi continuas e imposibles de soportar, porque interfieren en la vida diaria, puede ser una señal de que hay algo más, como un trastorno del espectro autista, por ejemplo. Sin embargo, la mayoría de las rabietas son comportamientos comunes en niños de entre 1 y 4 años.

Las rabietas en los gemelos

Los gemelos y trillizos tienen más rabietas. Esto ocurre porque pasan simultáneamente por la misma fase y, además, pasan mucho tiempo juntos. Además, ambos (o los tres) están ocupados descubriendo su ‘yo’.  Todo es ‘mío’, aún no saben compartir (hasta los 4 años esto es difícil). Al contrario: en esta fase son muy posesivos con sus pertenencias, porque forman parte de su incipiente ‘yo’. Defienden literalmente sus juguetes con uñas y dientes: los mordiscos son un fenómeno bastante habitual en los múltiples. También influye el hecho de que su lenguaje se desarrolla algo más despacio, debido a que la atención paterna se dirige menos a cada hijo individual. Son sobre todo los varones gemelos, tanto los dicigóticos como los monocigóticos que suelen tener un retraso lingüístico. Son, por tanto, estos gemelos que más rabietas suelen tener.

Hay otro motivo más por lo que las rabietas suelen ser más frecuentes en los gemelos: se influyen mutuamente en el estado de ánimo. Si uno está enfadado, el otro se contagia de este estado de ánimo, por empatía y por un ‘yo’ aún imperfecto. Ahora este niño también se enfada, lo cual a su vez aumenta el enfado del primer niño. Y así surge un auténtico tsunami de emociones. Este fenómeno se llama síndrome de intensificación de gemelos (SIG). Lo vemos no solo en rabietas, sino también en otros estados de ánimo, como nerviosismo. estar ocupado. Susana y Laura, por ejemplo, son naturalmente enérgicas e intensas.  Cuando están juntas, ¡lo son aún más!

¿Cómo actuar?

Entender las causas de las rabietas facilita afrontarlas. Hay dos conceptos clave: paciencia y aceptación.

CONSEJOS:

  • Presta mucha atención a las señales. Si crees que tu hijo podría estallar en una rabieta, intenta distraerle la atención. ‘Mira, cariño…’ Normalmente funciona bien con un niño pequeño (entre 1 y 2 años). En el caso de un niño mayor, es recomendable irse del lugar con él u ofrecer ayuda si la situación amenaza con descarrilarse (¿preparamos el tren juntos?).
  • Deja que tu hijo se desahogue. No discutas con él ni hagas propuestas (cariño, luego haremos juntos…..). La parte emocional de su cerebro tiene el control en ese momento, así que el niño no tiene acceso a la parte racional del cerebro. Tus palabras o explicaciones no surten efecto, porque no las oye, solo le hacen enfadar más.  Limítate a mencionar su emoción, como ‘estás muy enfadado, ¿verdad?’.  Sé el reflejo de sus emociones, dándoles un nombre, porque eso le ayuda a entenderse a sí mismo.  Además, le hace sentirse escuchado. Las palabras tienen un poder calmante. Y de este modo, tu hijo aprende los términos para estos estados de ánimo (frustrado, enfadado, triste……etc.). También es una buena idea leerle libros infantiles sobre emociones.
  • No cedas a los deseos, porque en ese caso las rabietas se convierten en una táctica aprendida para conseguir lo que quiere.
  • Ten en cuenta que las rabietas son una vía de escape para las emociones a una edad en la que el niño no dispone de otra vía. Abrázale o bésale cuando esté tranquilo. Para él tener una rabieta es una experiencia dolorosa e impactante.
  • Evita tantas situaciones como sea posible que puedan desencadenar rabietas, como hacer compras cuando los niños estén cansados o necesiten moverse. También hay momentos durante el día que son más propensos a desencadenar una rabieta, como el final del día.  Cambiar ciertas rutinas, como darles la cena antes, menos actividades en esos momentos, etc., puede ayudar a reducirlas. Quizá estás sola ante la tarea en esos momentos y necesitas organizar ayuda. Alguien a tu lado facilita tu tarea. Y ten en cuenta que la sobreestimulación ¡también suele ser un desencadenante! Mantén la tarde tranquila, evita los juegos y programas de televisión con mucha intensidad, especialmente con niños muy sensibles.
  • Deja que tus hijos decidan por sí mismos, cuando sea posible. Demasiadas prohibiciones provocan rabietas, mientras que una actitud flexible las reduce. En algunos momentos hay que ser estrictos (es hora de dormir, no, ahora no hay caramelos), pero en otros puedes dejarles elegir, por ejemplo, entre dos opciones (¿el jersey rojo o azul?).  Sé creativa/o, por ejemplo: no, no puedo comprarte este coche ahora mismo, pero lo apuntaré en la lista para tu cumpleaños).
  • No pierdas los nervios delante de ellos. Tu comportamiento es su ejemplo.

Esta fase también pasará. De repente, notarás que hace tiempo que no hubo una rabieta. Entonces se convierten en una excepción, en lugar de ser algo (casi) diario.

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